La oscuridad terapèutica

Las rutinas me perturban, me hacen entrar en un estado de desinterés total. 

La luna,es la excepción, cumple con sus 4 fases de manera rutinaria: de  luna llena mengùa hasta llegar a luna nueva, luego comienza a crecer para convertirse otra vez en luna llena y vuelve a empezar el ciclo.

 Sin embargo genera en mí una fascinación que a veces hace que me sienta seducida como un lobo. Sentir los cambios, es una tremenda experiencia, la luna tiene un poder de alquimia que  suele ser ignorado, en mi caso como siempre, mi cuerpo deja de responder a mi, y percibe los cambios lunares sin pedirme permiso.

Esas transformaciones son misteriosas, pacientes, como si estuviera por revelarse el lado desconocido de la energía lunar, la sensación de que algo se muere y algo está por nacer, tal vez por eso se lo asocie al útero femenino.

La vida comienza en el agua dentro del vientre materno y queda unida para siempre a esa luz tan magnética y femenina. La luna, tan imponente entre tanta noche, suele tener la virtud de provocar en mí, el don de la resiliencia, me invita a regenerar algo que estaba dañado, me hace sentir que la oscuridad, suele ser terapèutica, porque nos permite ver la luz.

Publicado por laturmalinanegra

Me gusta escribir, no tengo buenas ideas, pero poner mis emociones en un papel, hizo que mi vida de un vuelco a favor de la esperanza.

3 comentarios sobre “La oscuridad terapèutica

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