Silenciosa como el monòxido

A veces no tolero mis defectos, y èse, es es el peor de todos. La falta de amor a mi misma, mortal y silenciosa como el monòxido.
Los libros de autoayuda, me sirvieron para darme cuenta de que algunos autores son unos farsantes, que solo quieren vender o ser reconocidos.
Lo bueno de los defectos, es que  se pueden pulir, como quien saca el mármol que sobra de una escultura.
Aceptar que yo soy la responsable de mis actos, aunque sea difìcil y hasta doloroso, es esencial para empezar la obra. Como el carbòn, que resiste la presiòn, porque sabe que su recompensa, serà convertirse en diamante.

 

Publicado por laturmalinanegra

Me gusta escribir, no tengo buenas ideas, pero poner mis emociones en un papel, hizo que mi vida de un vuelco a favor de la esperanza.

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